Papus

GÉRARD ANACLET VICENT ENCAUSSE

1.865 – 1.916

Gérard Anaclet Vincent Encausse, el médico que fue conocido en los medios ocultistas con el seudónimo de Papus, nació el día 13 de julio de 1.865 en la Coruña, España, a las 7:00 horas de la mañana, siendo hijo de padre francés, el químico Louis Encausse, y madre española de origen gitano, la señora Irene Pérez. En 1.869 la familia Encausse vino a establecerse en París, en el barrio de Montmartre, donde Papus inició sus estudios, primero en el Colegio Rollin y más tarde, a los 17 años, en la Facultad de Medicina de París. Desde muy joven dedicó su tiempo libre al ocultismo. Mientras sus compañeros preferían ocuparse de los problemas políticos de Europa y en leer a todos los autores de la ciencia oficial, Papus pasaba las tardes en la Biblioteca Nacional de París, o en la Biblioteca del Arsenal, estudiando a los autores clásicos de la alquimia y de la cábala, tomando notas de los principales manuscritos tan celosamente guardados desde siglos en estas valiosas bibliotecas.

Papus dice haber sido iniciado por Henri Delaage en 1.882 en la Sociedad de los Filósofos Desconocidos, Orden que habría sido fundada en el siglo XVIII por Louis-Claude de Saint-Martin. Con 17 años de edad, el joven Papus pasó a destacarse en el seno de esta Sociedad por el deseo y la seriedad con que procuraba las llaves de la iniciación. Gérard Encausse obtuvo su nombre místico del libro “Nuctemeron” de Apolonio de Tyana. En este libro hay doce horas simbólicas análogas a los signos del Zodíaco, y a los doce trabajos de Hércules. Representan también los doce pasos de la Iniciación. “Papus” es el primer genio de la primera hora; es el Genio de la Medicina.

En 1.887, a los 22 años, escribiría su primera obra: El Ocultismo contemporáneo. Su Tratado Elemental de Ciencia Oculta, escrito al año siguiente, alcanzó una gran notoriedad en varios países y proporcionó a su autor cierto reconocimiento en los medios ocultistas parisinos. Fundó, en 1.889, el Grupo Independiente de Estudios Esotéricos (GIDEE), transformado más tarde en la Escuela Hermética, destinada a divulgar la espiritualidad y a combatir el materialismo. También editó las revistas L’Initiation y El Velo de Isis, órganos de divulgación del Ocultismo, planetas que giraban en torno al centro radiante de dinamismo que fue su creador Papus.

Trabajó como externo en los hospitales de París y nunca abandonó el ejercicio de la medicina. El 7 de julio de 1.894 defendió su tesis doctoral con el título “La anatomía fisiológica y sus divisiones”, recibiendo el título de Doctor en Medicina cum laude, a los 29 años. Su obra posterior, Compendio de Fisiología Sintética, fue igualmente elogiada en los medios académicos. También fue nombrado Oficial de la Academia el 13 de julio de 1890 y Oficial de Instrucción Pública el 22 de junio de 1898.

Al defender su tesis, Papus confesó ser un aprendiz en el arte de curar, pues vislumbraba ya las posibilidades del Ocultismo. Como Paracelso, recorrió varios países de Europa estudiando todo tipo de medicina, la oficial, la de los curanderos, la homeopatía, aprendiendo algunos procedimientos desconocidos para la medicina oficial. Practicó la alopatía, la homeopatía y la hipnosis, realizando curas consideradas extraordinarias por sus biógrafos. En muchas ocasiones, para efectuar el diagnóstico, observaba en primer lugar el cuerpo astral del enfermo, y procedía a curarlo utilizando la fuerza vital-madre, fuente de equilibrio. De esta forma clasificaba las dolencias como siendo del cuerpo, del astral (alma) o del espíritu. Las dolencias del cuerpo (como fiebres, traumatismos, etc.) pueden, según Papus, ser curadas por la medicina de los contrarios; las dolencias del astral (como la tuberculosis o el cáncer), pueden ser tratadas por la homeopatía y el magnetismo; y las dolencias del espíritu (como la epilepsia, la histeria o la locura) pueden ser tratadas por la oración y por la magia, siempre que el mal no sea kármico (deuda espiritual a ser pagada por el enfermo). De esta forma Papus practicaba también la Medicina Oculta, curando a distancia, operando sobre la orina, la sangre o el cabello del enfermo. Cuentan que realizaba a veces diagnósticos insólitos según sus dones de clarividencia y clariaudiencia.

En su obra En el Umbral del Misterio, Stanislas de Guaita escribió de Papus: “joven doctor sumamente erudito y disertador, posee una doble personalidad y ha conquistado la celebridad bajo dos nombres distintos. Sus obras de anatomía y fisiología están firmadas como Gérard Encausse. Sus tratados de magia enarbolan otro nombre. Cerebro enciclopédico y pluma infatigable, saludamos a este joven iniciado que disfraza, que desfigura el tremendo seudónimo de Papus. En realidad, sus obras denotan una superioridad trascendente, por lo que es preciso perdonarle tal nombre. Lo cierto es que los amantes de la teosofía pronuncian el nombre de Papus no sólo sin la menor sonrisa sino con aprecio, con admiración”.

Papus se consagró al estudio de la luz astral y de su influencia sobre las dolencias y sus terapias, tal como enseñaba Paracelso, al papel de la mente y sus relaciones con el plano astral y el hombre. Durante largos años dirigió sus investigaciones hacia los fenómenos hipnóticos, espíritas, parapsicológicos, exteriorizaciones de la sensibilidad y del magnetismo. Fundó la Escuela de Magnetismo de Lyon, siendo el Maestro Philippe su director.

Sus estudios del cuerpo astral y del plano astral no tenían como objetivo sólo la cura del cuerpo físico, sino principalmente la cura del alma, esto es, su terapia por la iniciación. Hizo de la famosa divisa del Templo de Delfos: “Conócete a ti mismo”, su lema de trabajo iniciático y profesional. Estudió profundamente la antigüedad egipcia y los misterios griegos y romanos, concluyendo que entre ellos la Ciencia y la Iniciación estaban íntimamente asociadas.

La Escuela Hermética, que tuvo como profesores a famosos ocultistas de la época, tales como Stanislas de Guaita, Sedir, Barlet, Peladan, Chamuel, Marc Haven, Maurice Barrès (Academia francesa), Víctor-Emile Michelet, entre otros, tenía como objetivo reclutar miembros para las sociedades iniciáticas dirigidas por Papus y por Stanislas de Guaita (y aún existe hoy en pleno vigor), a través de cursos, conferencias, investigaciones ocultistas y publicaciones. Enseñaban hebreo, cábala, tarot, astrología, historia oculta, magia, medicina oculta, poniendo énfasis en su aspecto menos velado y más científico. Papus es considerado como el divulgador del Ocultismo científico de Louis Lucas, que se basaba en la analogía, método que intentaba explicar lo invisible por inferencia a partir de lo visible.

Papus tuvo como maestro intelectual al marqués Joseph Alexandre Saint-Yves d’Alveydre, y como maestro espiritual, como él mismo afirmaba, al Maestro Philippe de Lyon, a partir de 1.887 y 1.897 respectivamente. Tuvo en su compañero Stanislas de Guaita un incentivador de primera categoría, discípulos póstumos los dos de Eliphas Lévi, Fabre d’Olivet, Saint-Martin y Jakob Böhme.

Practicó también la cábala práctica (En el Umbral del Misterio, S. de Guaita) junto con sus dos principales compañeros, con los cuales buscaba el perfeccionamiento espiritual hasta llegar al conocimiento de la divinidad. El adepto debe conocer toda la teoría de la magia, decía Papus, los materiales usados por los magos, los peligros de la magia a los que se enfrentan los practicantes temerarios, la llave de la magia negra, las trampas del enemigo invisible, el control de las pasiones, la eliminación de los vicios, si realmente el Iniciado desea, sinceramente, convertirse en un Maestro y obtener la Salvación.

Su vida fue una acción constante en todos los planos, luchando contra el materialismo y el ateísmo y divulgando la espiritualidad. Visitó Rusia tres veces, siendo recibido por el Zar.

En 1.914 fue a la guerra como capitán médico, donde contrajo la tuberculosis en el campo de batalla. Falleció el 25 de octubre de 1.916 a los 51 años de edad. Su cuerpo reposa en el cementerio de Père Lachaise (división 93), en París.

Paul Sedir, junto a la tumba de Papus, con ocasión de su entierro, dijo: “Imitemos a este Iniciador, que deseó ser sólo un amigo para nosotros y que fue lo bastante fuerte como para ocultarnos sus sufrimientos y sus disgustos bajo una perpetua sonrisa. Enjuguemos nuestras lágrimas; ellas lo retendrían en las sombras; regocijémonos, como él mismo hizo hace tres días por volver a ver finalmente cara a cara al Todopoderoso Terapeuta, al auténtico Pastor de las almas, al Amigo eterno y Bien Amado de quien él fue un fiel servidor. Digamos juntos a Gérard Encausse un hasta luego vibrante; démosle, por nuestras buenas voluntades de ahora en adelante indefectibles, la única recompensa digna de tan largas penas que él soportó por nosotros”.

NOTAS ANEXAS

Los datos de las notas que siguen provienen del libro escrito por el hijo de Papus,
el Dr. PHILIPPE ENCAUSSE:
“Sciences Occultes ou 25 annees d’occultisme occidental – PAPUS, sa vie, son oeuvre”.
-Ciencias Ocultas o 25 años de ocultismo occidental: PAPUS, su vida, su obra-

PAPUS Y LA SOCIEDAD TEOSÓFICA

El hijo de Papus dice que su padre comenzó a ocuparse activamente del Ocultismo en 1887.

Papus se hizo miembro en octubre de 1887 de la rama francesa de la Sociedad Teosófica, en la Logia Isis, fundada en París en julio de 1887 bajo la iniciativa de los señores Dramard y Gaboriau. Colaboró en la revista teosófica “El Lotus Rojo”, dirigida por F.K. Gaboriau. Esta revista es “una revista de altos estudios teosóficos tendiente a favorecer la aproximación entre Oriente y Occidente bajo la inspiración de H.P. Blavatsky”.

Papus fue cofundador de la Logia Hermes de la Sociedad Teosófica en octubre de 1888. Renunció a la misma mediante una carta de fecha 19 de mayo de 1890 dirigida al Presidente de esa Logia. El hijo de Papus dice que su renuncia se debió a que Papus consideraba que los Mahatmas de Blavatsky no eran los únicos depositarios de la Ciencia Sagrada. Que él creía en la existencia de una tradición conservada en los templos del antiguo Egipto, y que se había perpetuado hasta llegar a nosotros.

PAPUS Y LOS GRUPOS INDEPENDIENTES DE ESTUDIOS ESOTÉRICOS

Después de su renuncia a la Sociedad Teosófica, Papus se dedicó a crear los “Grupos independientes de estudios esotéricos” y las primeras Logias Martinistas, cuyos miembros se reclutaban en el seno de los primeros. En un artículo de Papus, publicado en la revista “El Velo de Isis” de febrero de 1891, denominado “Asunto de la Sociedad Teosófica, historia anecdótica por Papus, director de La Iniciación, presidente del Grupo independiente de estudios esotéricos”, dice que habiendo sido fundado ya hace un año, este Grupo emitió 42 autorizaciones, con más de 350 miembros, cuenta con un cuartel general, una biblioteca y una sala de conferencias.

En agosto de 1891 ya había emitido 64 Cartas Patente: 17 para Francia y 25 para el extranjero. Cinco de estas Cartas patentes están dirigidas a LA PLATA (Buenos Aires).

Algunos ocultistas franceses que frecuentaron estos grupos fueron: Victor Emile Michelet, Josephin Péladan, Chamuel, Stanislas de Guaita, Albert Poisson, Barlet, Polti, Gary de Lacroze, Coronel de Rochas, Paul Adam, Lemerle, Paul Sédir, Marc Haven, Abel Haatan, Selva, Agustín Chaboseau, Phaneg, Dr. Rozier, Jollivet Castelot y Serge Basset.

ORGANOS PUBLICITARIOS DE LOS GIDEE

Estos Grupos utilizaron como fuente de difusión esotérica las siguientes revistas:

  • LA INICIACIÓN – revista mensual fundada en octubre de 1888 por Papus cuando tenía 23 años de edad. Han colaborado Barlet, Stanislas de Guaita, Josephin Péladan, Villier de l’Isle-Adam, Catulle Mendés, Julien Lejay, Emile Goudeau, Jules Lermina,Eugéne Nus, Victor-Emile Michelet, Rodolphe Darzens, Mauchel, Polti, Gary de Lacroze, George Montiere, Aleph, el F. Bertrand, Bouvery, René Caillié, Agustín Chaboseau, George Delanne, Jules Doinel, Ely Star, Fabre des Essarts, G.Poirel, A.Robert, Rouxel, H.Sausse, G.Vitoux, Vurgey, Oswald Wirth y muchos otros. La colección completa de esta revista, muy rara en la actualidad, es una enciclopedia invalorable que cubre todos los tópicos del esoterismo occidental. Reapareció en 1945 bajo la dirección de Philippe Encausse, hijo de Papus, continuando hasta nuestros días.
  • EL VELO DE ISIS – revista semanal editada en París fundada por Papus el primero de junio de 1890, se transformó en mensual y se editó entre 1890 y 1898. Su último número fue el 331 que salió el 9 de noviembre de 1898. En ella escribían los mismos colaboradores de “La Iniciación”. Siete años más tarde Papus volvió a reeditarla con una nueva numeración: la nº 1 apareció el 10 de noviembre de 1905 y su último número bajo la dirección de Papus fue el 50, que apareció en diciembre de 1909. Luego cambió de formato y su nuevo director fue Sédir, desde enero de 1910 a enero de 1912. Después le siguió como director Paul Chacornac, que la dirigió hasta agosto de 1914. Cesó de editarse durante la guerra de 1914/1918. Reapareció en 1920 bajo la dirección también de Paul Chacornac. A partir de 1929 colabora René Guenón y rápidamente cesa de ser un órgano de difusión ocultista y se consagra al estudio de las doctrinas metafísicas orientales y occidentales. En 1936 la revista cambió su título, todavía dirigida por Chacornac, y se llamó ESTUDIOS TRADICIONALES.
  • LA UNIÓN OCULTA FRANCESA – revista editada en Lyon.

Papus-couv
OBJETIVOS DE LOS GIDEE

El hijo de Papus cita a uno de los amigos de su padre, PHANEG (su verdadero nombre fue DESCORMIERS, y falleció en 1946), quien, refiriéndose a estos grupos formados por Papus dice de ellos lo siguiente:

0) Que más tarde estos Grupos serían conocidos como ESCUELA HERMÉTICA o FACULTAD DE CIENCIAS HERMÉTICAS.

1) Que darían a conocer los principios de la ciencia oculta en todas sus ramas.

2) Formarían miembros instruidos para todas las sociedades ocultistas: Rose-Croix, Martinistas, Francmasones, Teósofos.

3) Formarían conferenciantes en todas las ramas del ocultismo.

4) Estudiarían los fenómenos del espiritismo, del magnetismo y de la magia, teórica y prácticamente.

PAPUS Y LA FACULTAD DE CIENCIAS HERMÉTICAS

Entre los profesores y conferenciantes que se dieron cita en esta Facultad figuraron: Paul Sédir, Serge Basset (agregado de la Universidad), Siséra, Rosabis (Ingeniero de la Escuela Central), Dr. Rozier y Jollivet Castelot (Delegado a la Dirección de estudios alquímicos)

El Consejo de Perfeccionamiento de esta Facultad estaba compuesto por: Charles Barlet, Papus, Marc Haven, Victor Emile Michelet, Serge Basset y Paul Sédir.

OBJETIVOS DE LA FACULTAD DE CIENCIAS HERMÉTICAS

En un pequeño folleto publicado en 1901, Papus dice acerca de esta Facultad:

-Que hace cuatro años ha creado en París, con la ayuda de amigos y colaboradores la ESCUELA SUPERIOR LIBRE DE CIENCIAS HERMÉTICAS con el objeto de:

1) Formar críticos instruidos en las cosas ocultas, capaces de tratar un tema determinado, de analizar un fenómeno en apariencia extraño, o de comentar un viejo libro de alquimia o hermetismo. A la primera categoría de nuestros alumnos, aquellos que pasan los exámenes, se les exige conocer los primeros elementos de la lengua hebrea y del sánscrito, para encontrar el significado de las palabras en los diccionarios clásicos.

2) También vienen a nosotros muchas personas interesadas en los fenómenos del hipnotismo, del magnetismo, del espiritismo y de la teúrgia, que en estos momentos causan profunda impresión en el público intelectual de cada país. Para estas personas hemos constituido una enseñanza fácil que permite a los buscadores conocer ya sea el espiritismo, el magnetismo, la teosofía, de encontrar en nuestra escuela un complemento de estudios que sólo nosotros somos capaces de ofrecer gracias a nuestros años de estudio, el renombre de nuestros profesores y de nuestros maestros conferenciantes.

3) Una tercera sección de estudios está reservada a quienes habrán de convertirse ellos mismos en profesores, bajo las garantías morales de toda fraternidad iniciática.


Los alumnos diplomados de la Facultad de Ciencias Herméticas se juzgaban capaces de entrar en las LOGIAS MARTINISTAS de París, en número de cuatro:

1) LE SPHINX (LA ESFINGE), la Gran Logia Madre donde se hacen los estudios generales.
2) HERMANUBIS, dirigida por Sédir, y donde se profundiza la Mística y la Tradición oriental.
3) VELLÉDA, que está consagrada al estudio especial de la Francmasonería y del Simbolismo.
4) SPHYNGE (ESFINGE), reservada sobre todo a las adaptaciones artísticas.



PAPUS Y EL MARTINISMO

El hijo de Papus dice que su padre fue iniciado en 1882 y no en 1883, como han escrito ciertos autores. Y que fue iniciado por HENRI DELAAGE (1825-1882), quien antes de morir le impuso las manos y lo consagró “Superior Incógnito” (S.I.). Es decir, que Papus sólo tenía 17 años cuando fue iniciado.

Robert Ambelain, en su libro “Historia y doctrina del Martinismo” dice que Agustín Chaboseau, Jean Moréas, Charles Maurras y Gerard Encausse se reunían a comer todos los martes en un pequeño restaurante de la riviera. Allí conversaban de todas sus aspiraciones, y pronto se dieron cuenta Papus y Chaboseau, que ambos poseían una filiación Martinista que se remontaba a Louis Claude de Saint-Martin. Dice Ambelain que Chaboseau fue iniciado en 1886 por su tía Madame A. de Boisse-Mortemart.

EL INTERCAMBIO DE FILIACIONES MARTINISTAS

Dice el hijo de Papus que muy poco después de la conversación mantenida en el restaurante, Papus y Chaboseau intercambiaron sus filiaciones Martinistas. Esto quiere decir que se transmitieron mutuamente los signos, palabras y toques confiriéndose el uno al otro la tradición Martinista. Es evidente que antes de este encuentro nunca existió una “Orden Martinista”.

La filiación Martinista de Agustín Chaboseau viene de:

1) Louis Claude de Saint-Martin
2) Abbé de la Noue
3) Antoine-Marie Hennequin
4) Adolphe Desbarolles
5) Henri de la Touche
6) Madame Amélie de Boisse-Mortemart
7) Agustín Chaboseau


La filiación Martinista de Gerard Encausse viene de:

1) Luis Claudio de Saint Martin
2) Jean-Antoine Chaptal
3) X-Iniciador desconocido: Chaptal murió en 1832, y en ese año Delaage, nacido en 1825, tenía sólo siete años, por lo tanto falta un iniciador en la cadena de Papus.
4) Henri Delaage
5) Gerard Encausse

NACIMIENTO DE LA ORDEN MARTINISTA

Queda bien establecido que ANTES DE PAPUS Y CHABOSEAU NUNCA EXISTIÓ UNA “ORDEN MARTINISTA”. El primer Consejo Supremo de la Orden estuvo compuesto por:

    1) Papus
2) Agustín Chaboseau
3) Stanislas de Guaita
4) Lucien Chamuel
5) Paul Sédir
6) Paul Adam
7) Maurice Barrés (reemplazado más tarde por Marc Haven)
8) Julien Lejay
9) Montiére
10) Barlet
11) Burget
12) Josephin Péladan (reemplazado más tarde por Victor-Emile Michelet)

EL MARTINISMO ENTRE 1899 Y 1911

En 1899 Papus crea un soberano Delegado General para Inglaterra e Irlanda, con sede en Manchester. Crea un puesto de Inspector Principal en Londres. Crea Delegados Especiales en Southampton, Edimburgo, Glasgow, Dublín y Birmingham.

En 1901 establece un Delegado General en San Pablo, Brasil.

En 1902 crea un puesto de Inspector General en los Estados Unidos. Se produce un debate en el periódico Star of the Magi (Estrella de los Magos) de Chicago. Suprime el puesto de Soberano Delegado General, y lo reemplaza por un puesto de Inspectora general de la Orden, en la persona de MARGARET B. PEEKE, de Ohio, única miembro de la Orden en los Estados Unidos poseyendo el grado de Rose+Croix de la Orden Martinista. Se disuelve el Gran Consejo por un decreto firmado por Papus, Sédir, Jacques Burg, Bielle, Siséra, Phaneg, Sabrus, A. Comte, miembros de la comisión ejecutiva del Consejo Supremo. Da instrucciones en los Estados Unidos relativas a la libertad de los miembros, a la igualdad absoluta de las mujeres y a la gratuidad de las iniciaciones.

En 1903 crea en los Estados Unidos un puesto de Delegado General de la Orden, para 45 estados. También crea un puesto de Delegado General en Nottingham.

En 1904 comienza la publicación del diario “L’Initiateur” (El Iniciador). También crea una delegación en Tlemeen (Algeria).

En 1905 crea un boletín de la Orden en Hungría: “L’Isis” (La Isis).

En 1906 comienza la publicación de “La Iniciación” en Inglaterra, bajo el nombre de INRI.

En 1909 tiene un grave problema con René Guenón. A propuesta de Victor Blanchard, Téder toma la presidencia de la Logia Melquizedec. El diario “The Threshold” se convierte en el órgano de la Orden en los Estados Unidos. El gobierno de San Petesburgo (Rusia) autoriza al representante de la Orden, el Dr. CZINSKI (Punar-Bhava), a dar conferencias sobre ocultismo. Se desarrolla rápidamente el Martinismo en Rusia.

En 1910 el Dr. Czinski es nombrado Soberano Delegado General de la Orden en Rusia. La revista “Isida” se convierte en el órgano oficial del Martinismo en Rusia. El consejero de estado Gregoire Ottonovich de Mébés presidió la apertura de la nueva Logia de San Petersburgo.

En 1911 Víctor Blanchard fue nombrado Soberano Delegado General de las Formaciones Martinistas de las colonias y protectorados franceses de África, Marruecos, Sahara y Abisinia. Se desarrolla en Italia el Martinismo, permitiéndose que los iniciados del segundo grado Martinista ingresen en las Logias y en las cámaras superiores del Gran Oriente Masónico de Italia. En Paris, la Logia Melquizedec Nº 208 se convirtió en la Gran Logia Nº 322.

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3 comentarios en “Papus

  1. Cristianismo versus Catolicismo
    Doctrina Martinista

    Louis-Claude de Saint-Martin
    Extracto de su obra “El Ministerio del Hombre-Espíritu”

    Escritores de un gran talento han tratado de enseñarnos los efectos gloriosos del cristianismo. Pero aunque se lean sus mejores obras con una gran admiración, no se encontrará allí lo que su autor trataba de demostrar, a mi entender, viendo que reemplazaban muchas veces los principios por juegos ingeniosos de elocuencia, e incluso, si lo deseamos, por la poesía; yo no los leo más que con la más extrema de las precauciones. Sin embargo, si hago algunas reseñas sobre sus escritos, no es ciertamente ni como un ateo ni un incrédulo como oso permitírmelo. He combatido mucho tiempo a los mismos enemigos que atacan estos autores con valor, y mis principios en este género me han hecho con la edad adquirir mayor consistencia.

    No es tampoco, por otra parte, ni como literato ni como erudito la forma en que ofreceré mis observaciones, aunque deje sobre estos dos puntos las ventajas de que no carecen. Es como aficionado a la filosofía divina la manera en que me presentaré en la lid, y bajo este título no deben despreciarse las reflexiones de un colega que, como ellos, ama por encima de todo lo que es verdad.

    El principal reproche que les hago es el de confundir en todos los puntos el cristianismo con el catolicismo; lo que hace que su idea fundamental, no poseyendo el suficiente aplomo, la ofrecen necesariamente en su camino hacia un traqueteo fatigante para los que quisieran seguirles, pero que están acostumbrados a marchas sobre caminos mejor pavimentados. […]

    El verdadero cristianismo es no solamente anterior al catolicismo, sino incluso al propio término “cristianismo”. El nombre de cristiano no figura ni una sola vez en el Evangelio, pero el espíritu que corresponde a este término queda muy claramente expresado, y consiste, según San Juan (I, 12) en el poder de llegar a ser hijos de Dios; y el espíritu de los hijos de Dios o de los Apóstoles del Cristo y de los que han creído en él es (según San Marcos, XVI, 20) que el Señor coopere con ellos y que confirme sus palabras con los milagros que las acompañen. Bajo este punto de vista, para encontrarse realmente en el seno del cristianismo es necesario estar unido en espíritu al Señor y haber consumado la completa alianza con él.

    En relación con esto, el verdadero genio del cristianismo sería menos el constituir una religión que el término y lugar de reposo de todas las religiones y todos los caminos laboriosos, a través de los cuales la fe de los hombres y la necesidad de purgarse de sus faltas les obliga a caminar diariamente.

    De esta forma, existe algo muy destacable, que en los cuatro Evangelios, que descansan en el espíritu del verdadero cristianismo, la palabra religión no se menciona ni una sola vez y que, en los escritos de los apóstoles que completan el nuevo testamento, sólo se menciona cuatro veces: una en los Hechos (XXVI, 5), en donde el autor se refiere a la religión judía; la segunda en los Colosenses (II, 18), donde el autor se limita a condenar el culto o la religión de los ángeles; la tercera y cuarta figuran en la Epístola de Santiago (I, 26 y 27), donde dice simplemente: 1) aquél que no reprime su lengua y libra su corazón a la seducción, no posee más que una religión vana, y 2) la religión pura y sin mácula consiste en visitar a los huérfanos y las viudas en sus aflicciones y guardarse de la corrupción del siglo; ejemplos a través de los cuales el cristianismo parece tender más hacia una sublimidad divina o hacia el lugar de reposo que a revestirse de los colores que acostumbramos a denominar religión.

    He aquí un cuadro de las diferencias entre el cristianismo y el catolicismo:

    El cristianismo no es sino el espíritu de Jesucristo en su plenitud, y una vez que este divino reparador ha realizado todos los grados de su misión, que empezó a cumplir en el mismo momento en que se produjo la caída del hombre, prometiéndole que la raza de la mujer aplastaría la cabeza de la serpiente. El cristianismo es el complemento del sacerdocio de Melquisedec; es el alma del Evangelio, es el que hace circular en dicho Evangelio todas las aguas vivas de las que las naciones tienen necesidad para liberarse.

    El catolicismo, al que corresponde propiamente el título de religión, es la vía de pruebas y trabajos precisos para llegar al cristianismo.

    El cristianismo es la religión de la liberación y de la libertad; el catolicismo no es sino el seminario del cristianismo, la región en donde moran las reglas y disciplinas del neófito.

    El cristianismo llena toda la tierra por igual con el espíritu de Dios; el catolicismo sólo llena una limitada región del globo, aunque su título lo presente como universal.

    El cristianismo lleva nuestra fe hasta la región luminosa de la eterna palabra divina; el catolicismo limita esta fe en las fronteras de la palabra escrita o las tradiciones.

    El cristianismo dilata y amplía el uso de nuestras facultades intelectuales; el catolicismo encierra y circunscribe el ejercicio de estas mismas facultades.

    El cristianismo nos muestra a Dios al descubierto en el seno de nuestro ser, sin el recurso de formas y fórmulas; el catolicismo nos hace abandonar la relación con nosotros mismos para encontrar a Dios oculto bajo el aparato de las ceremonias. […]

    El cristianismo no hace ni monasterios ni anacoretas, porque no puede aislarse más de lo que lo hace la luz del sol, y de manera idéntica trata de difundir todo su esplendor. Es el catolicismo el que ha poblado los desiertos de solitarios, y las ciudades de comunidades religiosas, unos para dedicarse con mayor aprovechamiento a su salvación individual y los otros para ofrecer al mundo, que consideran corrompido, algunas imágenes de virtud y piedad que lo espabilarán de su letárgia.

    El cristianismo no tiene ninguna secta, porque abarca la unidad, y siendo única, no puede dividirse consigo misma. El catolicismo ha visto nacer en su seno multitud de cismas y sectas que han ido incrementando el reino de la división, más que el dominio de la concordia, y este propio catolicismo, cuando se creyó en el más perfecto grado de pureza, apenas encuentra dos miembros de su fe que posean una creencia uniforme.

    El cristianismo no ha hecho jamás cruzadas; la cruz invisible que lleva en su seno no tiene por finalidad más que el consuelo y la felicidad de todos los seres. Ha sido una falsa imitación de este cristianismo, por no decir más, el que ha inventado estas cruzadas, y ha sido inmediatamente el catolicismo quien las ha adoptado; pero es el fanatismo quien las ha dirigido, el jacobinismo quien las compuso y el anarquismo el que se puso a su frente, y por último el “bandolerismo” el que las ha realizado.

    El cristianismo sólo le ha hecho la guerra al pecado; el catolicismo va por el sendero de las autoridades y las instituciones. El cristianismo no es más que la ley de la fe; el catolicismo es la fe de la ley.

    El cristianismo es la instalación completa del alma del hombre en el rango de ministro y obrero del Señor; el catolicismo limita al hombre en el seno de su propia salud espiritual.

    El cristianismo une sin cesar al hombre a Dios, como siendo, por su naturaleza, dos seres inseparables; el catolicismo, al utilizar en ocasiones el mismo lenguaje, nutre, sin embargo, al hombre de tantas formas que le hace perder de vista su objeto real y le hace adquirir, o incluso viciarse, en numerosos hábitos que no sirven siempre para el provecho de su verdadero avance. […]

    El cristianismo es una activa y perpetua inmolación espiritual y divina, sea del alma de Jesucristo, sea de la nuestra. El catolicismo, que descansa particularmente en la misa, no ofrece en ella más que una inmolación ostensible del cuerpo y sangre del Reparador. […]

    El cristianismo pertenece a la eternidad; el catolicismo es del tiempo.

    El cristianismo es el término; el catolicismo, a pesar de la imponente majestad de sus solemnidades, y por encima de la santa magnificencia de sus admirables rezos, no es más que el medio.

    Finalmente, es posible que existan muchos católicos que no sean capaces de juzgar todavía en qué consiste realmente el cristianismo; pero es imposible que un verdadero cristiano no se encuentre en estado de juzgar lo que es realmente el catolicismo y en qué consiste en realidad lo que libera al ser.

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